Ruta 22: comienzo y final



Las manos no soportaron la tensión que ejercía el camino al dividirse. No pudieron seguir caminando juntas, ya nos se apretarán más nuestras manos. El último apretón se confinaron a seguir caminando junto al solitario andar de nuestros egoístas caminos. Nos quedaron los mundos que descubrimos, con sus músicas, sus ferias al aire libre y algunas de las banderas que aún levantamos. Sabíamos que hace tiempo los sentimientos se nos estaban escurriendo de esas manos apretadas. Ahora, sé que estas gotas que emergen al escribir no son más que miedos, recuerdos y la confirmación de que sos la artesana de lo que hoy soy, pero tu obra siguió moldeándose sola y vos con razones sinceras no quisiste continuarla. No te pierdas te dije y no lo haga. No es traumático te obligue a aceptar, sabemos muy bien que el viaje de ruta que recorríamos debía llegar a su fin un 22, exactamente donde lo comenzamos.

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